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Retención y transferencia del riesgo

Las dos formas de financiar un riesgo: asumirlo con recursos propios o trasladarlo a un tercero, normalmente una aseguradora.

La retención y la transferencia son las dos alternativas para financiar los riesgos, que es una de las etapas de la administración de riesgos de una empresa. En la retención, la empresa se hace cargo del riesgo por su propia cuenta y con sus propios recursos físicos, humanos o financieros, e implementa acciones de prevención y protección para eliminar o reducir la probabilidad de que ocurra. Retener, entonces, no equivale a no hacer nada.

En la transferencia, el riesgo se traslada en forma parcial o total a un tercero, que es la compañía aseguradora, y ese servicio tiene un costo, la prima. La decisión entre retener y transferir se relaciona con la intensidad del riesgo: los riesgos leves pueden ser asumidos por la empresa sin medidas financieras extraordinarias, mientras que asegurar la supervivencia de la empresa exige transferir adecuadamente los riesgos catastróficos.

Dentro de la política de gerencia de riesgos, conviene fijar los niveles máximo y mínimo de retención voluntaria y el orden de prioridad entre proteger o transferir determinados riesgos cuando ambas opciones cuestan algo parecido. También hay que eliminar, en lo razonable, la retención involuntaria: la que se produce sin quererlo, por imprevisión o infravaloración del riesgo, o por límites de indemnización insuficientes al asegurar a primer riesgo absoluto.

Un ejemplo

Una empresa con una flota de vehículos decide pagar por su cuenta las pequeñas roturas habituales y contratar un seguro para la responsabilidad civil y los daños graves. Si asegura con un límite demasiado bajo sin advertirlo, termina reteniendo de forma involuntaria una parte del riesgo.

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